Otra de mis anécdotas festivaleras ocurrió en el bar Hidalgo, un templo gastronómico en el barrio de Gros. Estaba con Alex dando cuenta de un plato de guindillas fritas cuando tres señoronas donostiarras, acompañadas de un hombrecito que imagino también donostiarra, empezaron a hacer gestos a Alex para que se acercara. Y lo hizo. Y entre fotos y risas me pareció que se referían a él como Álvaro de la Iglesia. Cuando volvió a mi lado le pregunté: ¿Álvaro de la Iglesia?”. “Sí, el de “La lengua de las mariposas”, me respondió. A la salida del bar, Alex les volvió a dedicar una sonrisa y unos cuantos piropos. Seguido, y aunque eran las dos de la tarde, nos fuimos a tomar unos mojitos.
En la foto, tres señoronas de Bilbao y un hombrecito.
En la foto, tres señoronas de Bilbao y un hombrecito.

No hay comentarios:
Publicar un comentario