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miércoles, 10 de enero de 2018

Para lo que quieras...


Como todos los días, lo primero que he hecho al llegar a la oficina es dar un repaso a la prensa. Primero, 6 periódicos en papel y luego alguno más en su versión digital. Bien informado, o desinformado total, me enfrento al reto de escribir algo que ya sabéis de la forma más original posible. Un reto para una mente previsible como la mía. Nada nuevo: Cataluña, Rodrigo Rato, los problemas generados por las nevadas y nuevas acusaciones de abusos en Hollywood, en este caso contra el actor James Franco. En paralelo al clamor que se vive en la industria del cine estadounidense con la campaña #MeToo (Yo también) contra el acoso sexual, y que vivió su máxima expresión en la última gala de los Globos de Oro, en Francia, un grupo de 100 mujeres intelectuales y artistas han publicado un manifiesto en el que marcan distancia de sus colegas de Hollywood  y señalan que "la violación es un crimen, pero un flirteo tenaz o torpe no es un delito y una galantería tampoco es una agresión". En su opinión, la citada campaña feminista desprende un tufo reaccionario y puede llevar a "una vuelta al puritanismo y a la moral victoriana". El escrito, publicado en el periódico Le Monde, lo firman mujeres tan conocidas en el mundo cultural francés como la actriz Catherine Deneuve o la escritora Catherine Millet. La polémica está servida. El debate siempre es enriquecedor, mientras que no sirva de cortina de humo para tapar una realidad vergonzosa. Cambiando de tema, tengo un problema. Hay una persona que me da bajona y que al verme triste se me ofrece para lo que quiera, sin ninguna connotación sexual, tomar un café o una cerveza o simplemente charlar. No sé cómo decirle que él es el problema y no la solución...

"La violencia sexual, racial, de género y otras formas de discriminación en la cultura no pueden ser eliminadas sin cambiar la cultura". Charlotte Bunch

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