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miércoles, 29 de octubre de 2014

El gran Nicolás


¿Para cuándo una entrada del pequeño Nicolás?, me pregunta un amigo. Desde que apareció su nombre por primera vez -y más aun después de la irrupción de su gran valedora La Pechotes- tenía pensado escribir sobre este simpático granuja, paradigma perfecto de este mundo de golfos y sinvergüenzas que padecemos. Lo que ocurre es que siento tanta admiración por el pequeño Nicolás, y es tanta su grandeza, que me resulta imposible estar a la altura de un personaje tan carismático. Además, con esa cara de niño que nunca ha roto un plato se hace querer y a eso a mi me puede. Yo soy más de Ángel Acebes, el de "ha sido ETA", que no sabe no contesta sobre la caja B del Partido Popular. No le consta. O de Esperanza Aguirre, que dice que no conocía a los alcaldes imputados, aunque no paren de salir imágenes en las que aparece con ellos en plan alegre y dicharachero. O el increíble Mariano Rajoy, el que se refiere a la corrupción como "esas cosas". Todavía hay clases.

martes, 28 de octubre de 2014

Acné


No me extraña que mi pareja no se crea que tengo 55 años. Y es que vaya vida que llevo., Como siga así al final me vuelve a salir acné juvenil. Sin ir más lejos, el pasado sábado tenía que quedar con mi sobrino Teddy y llevarle hasta el Kubrick, donde su mujer le había organizado una fiesta sorpresa con motivo de su 40 cumpleaños. Cumplí con el encargo. Infalible en lo superfluo.
Os dejo con una foto deTeddy posando con algunas de las chicas que asistieron a la fiesta.

Ha llegado la hora


Organización criminal. Ya era hora de que a las cosas se les llame por su nombre. Eso de cohecho, fraude y demás palabras huecas no son más que milongas. Nos enfrentamos a una mafia económica y política que lleva años repartiéndose el dinero de todos. Y no valen medias tintas, ha llegado la hora de echarlos para siempre. Seguir dándoles el poder político es algo que no nos podemos permitir. El poder debe, y puede, cambiar de manos. La oportunidad que se presenta no se puede desaprovechar. Igual no hay otra. Nos jugamos el futuro.

lunes, 27 de octubre de 2014

La fiesta del cine


Esta semana se celebra la fiesta del cine, con entradas a 2,90 euros, si no me equivoco. No sé muy bien qué es lo que hay que celebrar. Igual que el cine que se hace en la actualidad es una birria. Nos emocionamos, y yo el primero, con películas que en otra época hubieran pasado desapercibidas. Nos autoengañamos  y es que el cine nos ha dado tanto que nos negamos a reconocer lo evidente. Para los jóvenes de mi generación era normal encontrarte en la televisión ciclos de Fritz Lang, Luis Buñuel, Kurosawa, De Sica o Roberto Rosellini. Y los grandes clásicos: Chaplin, Keaton, Lubitsch, Hitchcock, Ford, Wilder o Hawks, Y en las salas se proyectaban películas de Bergman, Bertolucci, Truffaut, Fellini, Allen, Kubrick, Malle o Donen. Y de Wenders, Fassbinder o Godard. Y en los cine clubs -el FAS o la cinemateca del Museo de Bellas Artes de Bilbao- descubrimos a Bresson, Cassavettes, Cocteau, Murnau, Griffith o Eisenstein. Entiendo que mucha gente se haya alejado de las salas. Cuando recuerdo esas películas y a las personas que las crearon -directores, actores, guionistas y productores- pienso que lo que ahora llamamos cine es otra cosa. 

Triste

La semana pasada escribí que me daban pena los catalanes y algunos mostraron cierta perplejidad por mi afirmación. Veían en el escrito cierta animadversión hacia los partidarios de la independencia de Cataluña. No, lo que quería decir es que me parece que la Cataluña oficial es un despropósito y que está plagada de golfos que han optado por la independencia para tapar todas las tropelías que han cometido. Y por supuesto que existen muchos catalanes, millones, libres de los pecados de sus mandatarios y que tienen derecho a decidir libremente su futuro. Pero que no se engañen: el mal lo tienen en casa y se equivocarían si buscan culpables fuera. El simplón "España nos roba" resulta ridículo cuando hoy mismo podemos leer en la prensa que se investiga al alcalde de Barcelona por una cuenta en Andorra de 12,5 millones de euros. Pienso en Cataluña y me pongo triste.

viernes, 24 de octubre de 2014

Subidón


Leer a Bukowski hace que me venga arriba. Me reconforta y me alegra la existencia. Pocas novelas me pueden producir el subidón que tengo con la lectura de "Hollywood" o las andanzas de Chinaski -el álte ego del escritor- por la meca del cine durante la preparación y el rodaje de "Barfly", película basada en un guión suyo y dirigida por Barbet Schroeder, con Mickey Rourke y Faye Dunaway de protagonistas. Por aquí se estrenó con el título de "El borracho". Bukowski disecciona con humor, y sin piedad, a la fauna del cine, un grupo de lunáticos que encontraban financiación para llevar adelante sus proyectos, por muy peregrinos que fueran. Eran tal la locura de aquellos años. mediados de los 80, que hasta un tipo como Bukovski podía formar parte del clan. 

jueves, 23 de octubre de 2014

Lasa & Zabala


Pensaba que la película "Lasa eta Zabala" iba a ser un acontecimiento en Euskadi. Creía que la guerra sucia contra ETA podía ser un buen reclamo para los espectadores vascos. Y resulta que no es así, aunque tampoco la respuesta del público ha sido tan desastrosa como repiten algunos medios de comunicación. Fuera de nuestras tierras ya se sabía que el tema de ETA, tal y como se ha comentado en numerosas ocasiones, es veneno para la taquilla. Pues parece ser que entre nosotros tampoco es un asunto que despierte pasiones. Cada día es más evidente que cuestiones trascendentales según los medios y la clase política le resultan ajenas a los ciudadanos. Si nos guiamos por las redes sociales parece que la revolución está ahí, a la vuelta de la esquina. Y me da que no, que simplemente es que se repiten hasta la saciedad mensajes minoritarios hasta convertirlos en mayoritarios. Tiene más de propaganda que de información. O igual no y el que una película con indudable calado político no interese no se debe al hastío de los ciudadanos por la militancia política y sí a otras razones que yo desconozco. Lo que digo es que a mi me ha sorprendido el escaso eco de "Lasa eta Zabala" en Euskadi. En fin.