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miércoles, 4 de mayo de 2016

Estrellas


En la entrada de ayer mencioné a Alain Delon y Romy Schneider y hoy me pregunto quiénes son sus sustitutos en el cine europeo actual. Y no encuentro respuesta. Ya no hay estrellas como las de antes. Pienso también en Marcello Mastroianni, Claudia Cardinale, Brigitte Bardot, Catherine Deneuve, Sofía Loren, Jean Paul Belmondo o Vittorio Gassman. Surgen en mi memoria sin pensar, sin esfuerzo, siempre permanecerán en mi cabeza. Intento recordar una estrella del cine francés presente menor de 40 años y me resulta imposible. Alemán o italiano, ni te cuento. La cruda realidad se impone en todos los ámbitos y el cine no iba a ser una excepción. Las pantallas se llenan de hombres y mujeres sin carisma, anodinos, con los mismos problemas que tu vecino o compañero de trabajo. Recuerdo que Fernando Savater escribió sobre una de esas diosas inalcanzables del cine de su época joven y se la imaginaba en la ducha, o en la cama, con Errol Flynn o Clark Gable y nunca con él. Ahora te las imaginas a todas, y a todos, en un jacuzzi de esos horteras compartiendo burbujas con el más común de los mortales y te parece verosímil. Siempre a peor.

martes, 3 de mayo de 2016

Cegados por el sol


Ayer fui a ver "Cegados por el sol" y no sé si es una buena película o lo parece. O es una birria. Cuenta la historia de una estrella del rock que se ha quedado afónica y pasa la convalecencia en una isla italiana en compañía de su joven novio, dedicados a gozar como perros. La visita del ex de ella, un espídico y veterano productor musical, acompañado de una hija con pintas de lolita a la que casi acaba de conocer, aporta mal rollo a la hasta entonces idílica vida de la pareja. Basada en "La piscina", la película francesa dirigida en 1969 por Jacques Deray, con Alain Delon y Romy Schneider , "Cegados por el sol" bebe también de Rossellini, Hitchcock e incluso Almodóvar, con Chavela Vargas en la banda sonora. Un batiburrillo que el italiano Luca Guadagnino, uno de esos modernos que desquician a Boyero, dota de cierto aire malsano, pero también lúdico, a la historia, con unos personajes excesivamente escorados hacia el suplemento dominical de moda, a los que a gusto darías un par de hostias, sobre todo al productor musical que interpreta un descontrolado Ralph Fiennes. Tilda Swinton hace de Tilda Swinton y todos salen muy guapos y lozanos. Yo me lo pasé bien, pero tampoco se la recomendaría a nadie. Es que soy muy snob...

viernes, 29 de abril de 2016

Un hombre muerde a un perro...


Como era aquello de que noticia es que un hombre, o mujer, le muerda a un perro, o una perra, y no al revés. Lo digo porque me soprende que aún la gente se escandalice porque el grosero Miguel Ángel Rodríguez diga una grosería. Es más, se indigna la periodista Susana Griso, directora y presentadora de un programa en el que Miguel Ángel Rodríguez colabora asiduamente. Se rasga las vestiduras a la vez que alimenta al monstruo. Es todo un disparate. Hoy he leído que Pedro Sánchez ha hecho durante las negociaciones para buscar una mayoría de gobierno de "tonto inútil". Alguien tenía que decirlo. Ya escribí al respecto cuando escenificó de forma solemne la firma de un pacto de gobierno con Albert Rivera, una secuencia que parecía un sketch de los Hermanos Marx. Puro delirio. Y una cosa más, cuando los provocadores oficiales abren la boca siempre hay una mujer de por medio. Venga la descalificación de la caverna, Miguel Ángel Rodríguez sobre Inés Arrimadas, o de púlpitos más distinguidos, caso de Félix de Azúa y su menosprecio a Ada Colau. Soy perspicaz en lo obvio, como me decía mi amigo Juan Carlos Salaverri...

miércoles, 27 de abril de 2016

A veces veo películas...


El otro día fui a ver "Secretos de una obsesión", un remake de "El secreto de sus ojos", la película de Juan José Campanella. Cuenta la misma historia, con algunas secuencias calcadas, pero como dirían Faemino y Cansado, "parecido no es lo mismo". Ni rastro del humor, de la complicidad entre los dos protagonistas, tensión sexual no resuelta, y menos aún de las interpretaciones memorables de la película argentina. En la nueva versión todo es plano, sin chispa, rutinario, con una pareja protagonista con menos feeling que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. También he visto "El juez", una delicada película francesa que consigue salir airosa del reto que supone hacer que el espectador se interese por las andanzas de un grupo de gente corriente. Y con el añadido de contar al frente del reparto con un estupendo Alfredo Luchetti, dando vida a un juez muy particular, y una maravillosa Sidse Babett Knudsen, la protagonista de la popular serie "Borgen". Y otras dos cosas. Sin el ruido mediático de otras películas para televisión, continúa su andadura con paso decidido, va por la cuarta temporada, una de las series más interesantes de los últimos años, Me refiero a "Americans", la historia de unos espías rusos infiltrados como una típica familia norteamericana durante el gobierno de Ronald Reagan. Una gozada para los amantes del cine de espías sin artificios. Y para acabar, os dejo con un avance de la nueva película de Alex de la Iglesia que promete diversión de la buena. El Bar, la película.

miércoles, 20 de abril de 2016

Intelectuales


El sábado, en su columna de El País, Fernando Savater avisaba del riesgo que podría suponer un pacto de izquierdas para la economía. Y lo argumentaba apoyándose en un informe del centro de estudios del BBVA. Contaba que según los expertos de esta conocida entidad sin ánimo de lucro, sin las medidas económicas del gobierno de Rajoy "se habría perdido el millón de empleos creados en los dos últimos años". Un dato a tener muy en cuenta, según el reputado filósofo. Hace un mes, más o menos, Manuel Jabois escribía un artículo en el mismo periódico en el que relataba una anécdota muy graciosa que le había oído a Fernando Savater, al que consideraba "el intelectual más importante de este país".  Cuando escucho y leo a esta gente me acuerdo de una frase de mi amigo Txutxi que dice "hoy por mí, mañana por mí y pasado por mí. Si nos va bien, para qué vamos a cambiar". Intelectuales, dicen.

lunes, 18 de abril de 2016

No, Pedro, no...


"Hay más tontos que balcones", es lo primero que he oído al llegar al bar en el que tomo mi primer café de la mañana. Y es que cuando alguien abre la boca a las 7:30 es para decir alguna verdad. No he querido preguntar cuál era el tema que había llevado a tan sabia conclusión. Mejor vivir en la ignorancia. El viernes, por fín, pude ver "Julieta", la película número veinte de Pedro Almodóvar. A la conclusión a la que llegué cuando se encendieron las luces de la sala es que Almodóvar no tiene a nadie que le diga, por su bien, "no, Pedro, no". Alguien que le contradiga,  que le deje claro que algunos de los diálogos, y situaciones, de "Julieta" rozan el ridículo y que lo que podía haber sido una estupenda película se queda en algo extraño, en el borrador  de una buena historia. El día en el que se olvide que es un autor, y no pretenda ser original sin que la historia, los personajes, se lo pidan, estará cerca de conseguir ser el gran director que ahora cree ser. Almodóvar debería mirarse en el Todd Haynes de "Carol", un director con una carrera profesional muy parecida, que no igual, a la suya, que ha sabido despojarse de todos los tics autorales de sus comienzos para centrarse en lo esencial. Almodóvar debería confiar más en sus personajes y menos en el diseño de interiores. La elegancia es otra cosa.

viernes, 15 de abril de 2016

Deja huella...


Tenemos impresora nueva en la oficina. Un tipo peculiar nos ha explicado hoy su funcionamiento. La máquina ofrece miles de prestaciones que nunca utilizaremos. El progreso. La charla informativa ha durado una media hora y a los cinco minutos de explicación ya tenía yo la cabeza en otro sitio. Y eso que el tipo era ameno y entre dato técnico y dato técnico metía morcillas de su cosecha, siempre temas de actualidad, caso de los papeles de Panamá o el partido de ayer del Athletic. Al final, mi mirada perdida me ha delatado y el citado entertainment ha utilizado la brocha gorda para sacarme de mi ensimismamiento. Como si de un Alberto Sordi se tratara, ha gritado que la impresora no la utilicemos para ¡imprimir o escanear dinero! Deja huella, ha dicho satisfecho al comprobar que había conseguido recuperar mi atención. Un profesional.