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viernes, 28 de abril de 2017

Silencio, por favor


De lunes a viernes, cojo el metro como mínimo en dos ocasiones al día, de casa al trabajo y vuelta. Cuando llego a la estación, lo primero que hago es mirar si hay algún conocido. En caso afirmativo, procuro situarme lo más lejos posible de esa persona. No sé qué ocurre últimamente, pero han sido varios los días que he tenido que compartir asiento con conocidos, lo que me ha llevado a tener que mantener conversaciones estúpidas durante los 10 minutos eternos que dura el viaje. Estoy perdiendo reflejos o la gente cada vez se esconde mejor para no ser detectada. El caso es que esta mañana, huyendo de una de esas personas, casi me caigo a las vías y, además de hacer el ridículo delante de todos los que allí se encontraban, he tenido que compartir asiento con lo persona de la que pretendía huir. Lo he comentado en el bar donde tomo el café antes de ir a trabajar y uno de los asiduos, otro elemento de cuidado, me ha dicho que él vivía enfrente de una estación y cuando iba a la universidad, y tenía que coger el tren todos los días, se asomaba antes a la ventana y con unos catalejos miraba si en la estación había algún peligro en forma de conocido. Le he contestado que su remedio no me vale, que yo también vivo enfrente de una estación pero está soterrada. De todas formas, reconforta saber que no estoy solo, que hay gente que todavía valora el silencio. 

"Soy tan partidario de la disciplina del silencio que podría hablar horas enteras sobre ella". George Bernard Shaw

jueves, 27 de abril de 2017

Gratitud eterna


Me dice Dana Gardeazabal que escriba algo sobre Jonathan Demme. El anuncio de su muerte ayer la dejó tocada y es que Dana era una de las asiduas al ciclo de películas que Demme programaba dos domingos al mes, con el título "Rare Seen Cinema", en el Jacob Burns Film Center de Nueva York. Un lujo poder ver las películas preferidas del director de "El silencio de los corderos" y comentarlas después con él. Amor al cine, sin duda, el de este señor que fue importante en mi vida joven y que luego se fue diluyendo hasta practicamente desaparecer de mi cabeza. Con "El silencio de los corderos" (1991) se convirtió en uno de los directores más aclamados de Hollywood, estatus que refrendó dos años después con "Filadelfia". Después, su cine fue perdiendo fuerza hasta convertirse en un cineasta errático, autor de un puñado de títulos prescindibles, salvo "La boda de Rachel" (2008), película que ví la semana pasada de casualidad en televisión y que contiene algunas de las esencias de su primer, y mejor, cine, títulos míticos para los jóvenes cinéfilos de aquellos años como "El eslabón del Niágara" (1979), "Algo salvaje" (1986) o "Casada con todos" (1988). Adiós a uno de los cineastas de mi juventud. Gratitud eterna.

"Fue de las personas más cariñosas que he conocido, desbordaba bonhomía. Le conocí en el año 85 del siglo pasado y desde entonces nos hemos visto regularmente en Nueva York, siempre con el mismo entusiasmo y mutua admiración. Fue un director brillante que mereció mejor carrera de la que tuvo. Empezó con Roger Corman dirigiendo una explotation movie muy divertida, Caged Heat. Que yo recuerde hizo cuatro obras maestras Algo salvaje, El silencio de los corderos, La boda de Rachel y uno de los mejores musicales pop que ha dado el género, Stop Making Sense con los Talking Heads. Le vi por última vez en Nueva York a finales del año pasado, fue el moderador de un coloquio que a propósito de Julieta organizó el Director's Guild de América y como todo lo que tocaba convirtió el evento en algo mucho más cálido y emocionante de lo que suelen ser estos encuentros. No creo en las jerarquías angelicales, pero si existen Jonathan Demme fue un verdadero ángel". Pedro Almodóvar, hoy en El País

miércoles, 26 de abril de 2017

Los votantes


"Yo inteligente no soy, pero listo...", es una frase que repite con frecuencia un conocido mío que si por algo destaca es porque es más tonto que un zapato. Él no lo sabe, tiene poder y una corte de palmeros que le ríen las gracias. Desde fuera, todo lo que le rodea parece caricaturesco y absurdo. Es lo mismo que he sentido ante el saqueo del dinero público en Madrid que hemos conocido estos días, o antes en Valencia o Marbella. Nadie con dos dedos de frente puede tomarse en serio a esa gente, no sentir rechazo visceral solo con ver sus jetas, a no ser que te estés llenando los bolsillos. Eso, lo entiendo. Lo alucinante es que hay millones de personas que avalan con su voto sus fechorías y que no se avergüenzan de ello. Son complices de un atraco continuo a las arcas públicas y ni se inmutan. Lo sorprendente es que todavía quede dinero en caja.

"Curiosamente, los votantes no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado". Alberto Moravia

martes, 25 de abril de 2017

Lealtad perruna


El 25 de mayo de 2015 escribí: "Si fuésemos buenos podríamos decir que Esperanza Aguirre es un personaje fascinante, en la línea de los grandes villanos que hemos conocido en el cine o la literatura, hombres y mujeres que a pesar de su maldad nos resultan más atractivos que sus antagonistas. Pero claro, no estamos en una película o una novela -y tampoco somos buenas personas- sino en la cruda realidad y ahí la figura de la señora Aguirre tiene muchas similitudes con el típico vecino loco que anida en toda comunidad, el que rompe los buzones, esparce la basura por la escalera o toca el timbre a horas intempestivas, siempre quejándose e incordiando al resto de sus tolerantes y conciliadores vecinos". 

Ayer, dos años después, Esperanza Aguirre puso fin a una larga y calamitosa trayectoria política. Solo en una sociedad enferma se puede entender la supervivencia de un personaje tan insustancial. Por lo menos, ahora ya sabemos por qué algunos le reían los chistes. 

"El grave problema de Aguirre no consiste, seguramente, en que ella sea corrupta o haya permitido la corrupción de sus cargos de confianza, sino en que es una política incompetente que ha suplido sus muchas carencias en la capacidad de gestión y control por un populismo de corte supuestamente liberal y que ha exigido a sus colaboradores más próximos -y a los que no lo eran- una fidelidad perruna al tiempo que recibía complacida una sistemática adulación. En la medida en que practicaban esa actitud sumisa, ella ponía por ellos la mano en el fuego. Por eso la tiene abrasada". José Antonio Zarzalejos

lunes, 24 de abril de 2017

Vivir al límite


Si queréis saber que va a pasar en Francia  el próximo 7 de mayo deberéis esperar al primer domingo de mayo. También ha quedado evidente que la izquierda europea necesita una reconversión en profundidad antes de que sea demasiado tarde.  Este es mi agudo análisis de las elecciones celebradas ayer en Francia. Desde mi última entrada en este blog han pasado otros hechos que no puedo pasar por alto. El más impactante, la imputación de Francisco Marhuenda por el llamado caso Lezo. Ya no se respeta ni a los periodistas de raza. Canina, en este caso. He pasado unos días en Oporto y he vivido varias experiencias al límite para tener algo interesante que contar: me he montado en un bús turístico, en un funicular y hasta en un teleférico. Y una recomendación, ya está en los cines la nueva película de Aki Kaurismaki, "El otro lado de la esperanza". He vuelto a trabajar y de nuevo los dolores de espalda. Estoy tan bajo, por si no estaba claro, que me han llamado por teléfono del BBVA y creo que me he hecho un seguro de accidente. Será por lo de vivir al límite.

"Podía haber hecho mejores películas, pero entonces no sería yo". Aki Kaurismaki

miércoles, 12 de abril de 2017

Hacerse mayor


He ido a un especialista a ver si me da alguna solución a un problema de espalda que me impide llevar una vida normal. Parece que el problema está en el trabajo, en las siete horas que me paso todos los días sentado ante el ordenador. Me ha dicho que en mi situación actual, y que será la habitual en el futuro, no puedo ir a trabajar. "Lo entiendo, lo he dado todo y llega el momento de hacerme a un lado", le dije. "No me has entendido", me contestó. "No sé lo que habrás dado, lo que te estoy diciendo es que para poder ir a trabajar vas a tener que hacer deporte", añadió. "Como Rafa Nadal", pensé estupefacto. A la salida de la consulta, se me acercó un vendedor ambulante que me ofreció algo así como un sujeta móviles, un pequeño aparato que sostiene el teléfono si lo dejas encima de una mesa. Ante mi incredulidad, el hombre me dijo: "Para ver porno con las manos libres". Practicar algún deporte para poder ir a trabajar... 

"Cuanto más se envejece más se parece la tarta de cumpleaños a un desfile de antorchas". Katherine Hepburn

lunes, 10 de abril de 2017

El trabajo


Tras dos semanas convaleciente de una enfermedad leve pero muy molesta, vuelvo al tajo y compruebo que prefiero padecer una enfermedad leve pero muy molesta que trabajar. Y eso que tengo un trabajo leve y poco molesto. No quiero ni pensar lo jodido que tiene que ser tener un trabajo de verdad. No es que el mío sea de broma, lo que ocurre es que después de 24 años lo tengo totalmente controlado y tanta tranquilidad me pone nervioso. En una sociedad avanzada, me tendría que echar a un lado y dejar paso a gente joven más preparada y con la ilusión todavía intacta. Alguien tiene que haber que todavía no haya hecho las maletas en busca de esa oportunidad que aquí le niegan. Estamos condenando a varias generaciones a emigrar y yo aquí a punto de morir de monotonía. Que corra el aire...

"Es mejor ser un joven abejorro que una vieja ave del paraíso". Mark Twain