Muy bien la nueva de Woody Allen. Yo ya sabía que me iba a gustar. Es imposible que una película que transcurre en Coney Island en los años 50 y en verano no fuera de mi agrado. Si a ello añadimos que los actores y actrices están estupendos, aunque la verdad es que si la hubieran interpretado monos me hubiera gustado igual: la playa, las barracas de feria, la fotografía de Storaro, la banda sonora,... La película habla de la culpa, del amor, de los sueños y de la maldita realidad, de la imposibilidad de ser feliz y de muchas otras cosas. La propuesta de Woody Allen de teatralizar la puesta en escena hasta el extremo, Tennessee Williams en estado puro, quita tremendismo al relato, lo que hace que la triste historia que nos cuenta no emocione, pero si entretenga, con situaciones tan esquinadas que te llevan más a la sonrisa que al llanto. De todos los personajes de "Wonder Wheel" yo me identifico con el niño, el hijo de una espléndida Kate Winslet, y su ansia por darle fuego a todo lo que le rodea. Un Allen más grave que agudo, escribió un crítico. Ya nos gustaría ser la mitad de agudos con 82 años, digo yo.
"Cuando se trata del amor resultamos ser nuestro peor enemigo". Ginny (Kate Winslet), en "Wonder Wheel"

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