Yoli, la mujer de Gudari, se pregunta por qué últimamente hablo tanto de La Gallina Ciega. El motivo principal es que me gusta que de los temas importantes se encarguen los profesionales. Y es cada día es más difícil encontrar camareros con fundamento. Es como cuando voy al médico. No me interesa que me pegue la chapa, solo quiero que me cure, si es posible. Recuerdo que hace ya muchos años acudí a un centro de salud por un tema de menisco. Al salir, mi novia de aquella época me preguntó que qué tal. “Ese no es médico”, le dije sobre la persona que me había atendido. “Tú siempre igual”, me contestó. Al de unos meses apareció en el periódico el caso de un falso médico que no era otro que el susodicho. No me negaréis que muchas veces no os dan ganas de gritar en los bares “¡tú no eres camarero!”. Pues eso, cuando voy a La Gallina Ciega me reconforta que me atienda alguien que sabe de lo que habla y que, hasta la fecha, nunca me ha decepcionado. Hay inconvenientes, para qué negarlo. La clientela habitual es de un pijo alarmante y casi siempre está lleno. No es problema, al de dos copas los Mateo, Borja, Cuca o Cayetana te parecen una gente maravillosa. ¡Osea, no!
Ya pero la otra opción son los kevin, Jonathan Vannesas y Jennifers...que además suelen gritar mucho!!!. Que le vamos a hacer
ResponderEliminarBueno, no, esa no es la otra opción. Los pijos de los que hablo tienen más de 40 y de 50 años. Ejecutivos agresivos, más bien.
ResponderEliminarAhhh!. Esos copan todo. Hoy me ha dicho un amigo pijo que habia visto corriendo en el Retiro a las horas de los pijos (12pm) a Jose Alfonso de Borbón y al guapo (ya no se como se llama) de la Duquesa de Feria. Estos te valen no?, aunque de ejecutivos poco, podrían tener un pase para la Gallina Ciega.
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